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Sin categoría 2 de agosto de 2026 14 min de lectura

Más allá del peso corporal: propuesta de una ruta clínica y de salud pública para el manejo de la obesidad en la mujer basada en el marco EASO 2026

La obesidad es una enfermedad crónica, recurrente y multifactorial cuya expresión clínica varía de acuerdo con el sexo, la edad, la distribución del tejido adiposo, el entorno social y la etapa del curso de vida. En la Región de las Américas, la prevalencia de obesidad en mujeres adultas alcanzó aproximadamente 36,5% en 2022, frente a 31,0% en los hombres, lo que evidencia una carga desproporcionada y la necesidad de modelos asistenciales sensibles al sexo y al género.

El marco de la European Association for the Study of Obesity —EASO— propone abandonar la dependencia exclusiva del índice de masa corporal y reconocer la obesidad como una enfermedad basada en la acumulación y distribución anormal del tejido adiposo, acompañada de alteraciones médicas, funcionales o psicológicas. La actualización farmacológica de 2026 amplía este enfoque mediante la selección del tratamiento según las complicaciones predominantes, incluyendo diabetes tipo 2, prediabetes, enfermedad cardiovascular, insuficiencia cardiaca, apnea obstructiva del sueño, osteoartritis y enfermedad hepática metabólica.

Sin embargo, los algoritmos generales no incorporan de manera explícita todas las transiciones biológicas y sociales que condicionan la obesidad femenina. Este artículo propone una ruta denominada **Línea Women**, que integra diagnóstico basado en adiposidad, estadificación clínica, salud reproductiva, embarazo, posparto, perimenopausia, menopausia, salud musculoesquelética, salud mental y envejecimiento. El modelo combina intervenciones individuales con acciones de salud pública destinadas a reducir el estigma, mejorar el acceso terapéutico y superar la fragmentación entre atención primaria, ginecología, endocrinología, nutrición, medicina del ejercicio y salud mental.

La aplicación de esta ruta permitiría desplazar el objetivo terapéutico desde la reducción aislada de kilogramos hacia la prevención de complicaciones, la conservación de la masa muscular, la funcionalidad, la calidad de vida, la salud reproductiva y la reducción del riesgo cardiometabólico a lo largo de la vida de la mujer.

**Palabras clave:** obesidad; mujeres; adiposidad; salud pública; menopausia; salud reproductiva; farmacoterapia; medicina de precisión.

## Introducción

En 2022, más de 890 millones de adultos vivían con obesidad en el mundo y aproximadamente una de cada ocho personas presentaba esta enfermedad. La prevalencia mundial se ha más que duplicado desde 1990. En las Américas, la situación es especialmente crítica: alrededor de un tercio de la población adulta presenta obesidad y las mujeres muestran una prevalencia superior a la de los hombres.

Aunque la obesidad afecta a todos los grupos poblacionales, su desarrollo y sus consecuencias no son idénticos en mujeres y hombres. En la mujer interactúan factores endocrinos, reproductivos, metabólicos, psicosociales y culturales. El síndrome de ovario poliquístico, la infertilidad, el embarazo, la retención de peso posparto, la menopausia, la redistribución central del tejido adiposo, la pérdida de masa muscular y ósea y determinadas neoplasias relacionadas con la adiposidad modifican el riesgo y los objetivos terapéuticos.

A pesar de esta complejidad, gran parte de los servicios continúa organizando la atención alrededor del peso, el índice de masa corporal y recomendaciones genéricas de alimentación y ejercicio. Este abordaje puede retrasar el diagnóstico de complicaciones, favorecer intervenciones repetitivas de corta duración y reforzar el estigma asociado al peso.

El marco EASO representa un cambio conceptual relevante: la decisión clínica debe fundamentarse en la cantidad, distribución y función del tejido adiposo, así como en las complicaciones que ya afectan la salud y la vida de la persona, no únicamente en una categoría de IMC.

## 1. Del índice de masa corporal a la enfermedad basada en adiposidad

El marco diagnóstico EASO considera que la obesidad puede establecerse mediante:

* Un IMC igual o superior a 30 kg/m².

* Un IMC igual o superior a 25 kg/m² acompañado de una relación cintura-estatura superior a 0,5 y de alteraciones médicas, funcionales o psicológicas relacionadas con la adiposidad.

* Evaluaciones adicionales de composición corporal cuando el IMC o la exploración clínica no reflejan adecuadamente la cantidad de grasa corporal.

EASO recomienda medir la circunferencia de cintura, especialmente cuando el IMC es inferior a 35 kg/m², y considerar técnicas como bioimpedancia o absorciometría de rayos X de energía dual cuando exista incertidumbre diagnóstica. También reconoce la necesidad de utilizar puntos de corte adaptados a la etnia y al contexto clínico.

En las mujeres, este enfoque es particularmente pertinente. Una mujer puede conservar un peso relativamente estable y, simultáneamente, presentar incremento de grasa visceral, reducción de masa muscular o deterioro metabólico. Esto ocurre con frecuencia durante la perimenopausia, después de periodos prolongados de inactividad, durante tratamientos que modifican la composición corporal o en presencia de obesidad sarcopénica.

Por tanto, el diagnóstico femenino debe incluir, además del peso y el IMC:

* Circunferencia de cintura y relación cintura-estatura.

* Distribución de la adiposidad.

* Masa muscular y fuerza funcional.

* Historia de variaciones ponderales.

* Salud menstrual y reproductiva.

* Síntomas de perimenopausia o menopausia.

* Calidad del sueño.

* Salud mental y conducta alimentaria.

* Medicamentos asociados con ganancia de peso.

* Condiciones sociales que limiten el acceso a alimentación saludable, actividad física o atención sanitaria.

## 2. El proceso clínico EASO aplicado al manejo del peso

El proceso clínico integral puede organizarse en seis etapas.

### 2.1 Detección

La detección no debe limitarse a consultas específicamente solicitadas por exceso de peso. Puede integrarse en atención primaria, ginecología, medicina interna, endocrinología, medicina deportiva, planificación familiar, control prenatal, atención posparto y programas de menopausia.

### 2.2 Diagnóstico basado en adiposidad

Debe confirmarse la presencia de acumulación o distribución adiposa anormal y determinar si existen repercusiones médicas, funcionales, psicológicas o sociales.

### 2.3 Estadificación de complicaciones

La evaluación debe identificar la gravedad de:

* Alteraciones metabólicas.

* Enfermedad cardiovascular.

* Trastornos respiratorios y del sueño.

* Enfermedad hepática metabólica.

* Osteoartritis y limitación funcional.

* Trastornos psicológicos y de la conducta alimentaria.

* Alteraciones reproductivas.

* Sarcopenia, fragilidad y deterioro de la movilidad.

### 2.4 Definición de objetivos clínicos

Los objetivos no deben formularse exclusivamente como un porcentaje de pérdida de peso. También pueden incluir:

* Normalización o mejoría de glucosa y presión arterial.

* Reducción de esteatosis e inflamación hepática.

* Recuperación de ciclos menstruales u ovulación.

* Mejoría de fertilidad.

* Disminución de apnea del sueño.

* Reducción del dolor articular.

* Preservación de masa muscular y fuerza.

* Mejoría de movilidad, sueño y calidad de vida.

* Prevención de eventos cardiovasculares.

* Mejoría de bienestar psicológico y relación con la alimentación.

### 2.5 Selección del tratamiento

La intervención puede combinar terapia nutricional, ejercicio, reducción del sedentarismo, mejoría del sueño, manejo del estrés, apoyo psicológico, farmacoterapia y procedimientos endoscópicos o quirúrgicos.

### 2.6 Reevaluación e intensificación

La obesidad requiere seguimiento prolongado. Cuando los objetivos terapéuticos no se alcanzan, debe revisarse la adherencia, la tolerabilidad, la dosis, las barreras económicas y sociales, las complicaciones no identificadas y la necesidad de intensificar o cambiar el tratamiento.

## 3. Aporte de la actualización farmacológica EASO 2026

La actualización EASO 2026 se fundamentó en 62 ensayos clínicos aleatorizados disponibles hasta el 21 de noviembre de 2025. El algoritmo no establece una secuencia universal de medicamentos, sino que organiza la evidencia según el resultado clínico que se desea alcanzar.

Cuando no existen complicaciones establecidas, el objetivo consiste en reducir la adiposidad y prevenir daño orgánico futuro. Para la reducción total del peso corporal, la actualización sitúa la evidencia de tirzepatida por encima de semaglutida, seguida por otras alternativas como fentermina-topiramato, liraglutida, naltrexona-bupropión y orlistat, según disponibilidad, indicaciones y perfil individual. Esto representa una jerarquización de la magnitud de la evidencia, no una prescripción automática para todas las personas.

Cuando ya existen complicaciones, el tratamiento se orienta de acuerdo con el órgano o sistema afectado:

* **Apnea obstructiva del sueño:** evidencia específica favorable para tirzepatida.

* **Osteoartritis de rodilla:** evidencia para reducción del dolor con semaglutida y liraglutida.

* **Prediabetes y diabetes tipo 2:** mayor evidencia para semaglutida, tirzepatida y liraglutida, con diferencias según el desenlace estudiado.

* **Enfermedad cardiovascular aterosclerótica:** evidencia de reducción de eventos cardiovasculares con semaglutida en poblaciones seleccionadas.

* **Insuficiencia cardiaca:** evidencia emergente para semaglutida y tirzepatida.

* **Esteatohepatitis metabólica:** evidencia para resolución de la enfermedad con semaglutida y tirzepatida.

* **Fibrosis hepática:** la actualización de 2026 incorpora por primera vez este desenlace, con evidencia particularmente relevante para semaglutida.

Debe señalarse que la publicación original requirió una corrección editorial el 27 de mayo de 2026 porque las etiquetas correspondientes a adiposidad “mecánica” y “metabólica” habían sido intercambiadas. La versión corregida debe ser la utilizada en cualquier publicación científica o protocolo clínico.

## 4. Por qué se necesita una ruta específica para mujeres

La declaración EASO sobre obesidad en la mujer reconoce que el manejo debe considerar fertilidad, preconcepción, síndrome de ovario poliquístico, embarazo, posparto, lactancia, anticoncepción y apoyo psicológico.

En mujeres que desean embarazo, una reducción aproximada de 5–10% del peso durante seis meses puede mejorar parámetros metabólicos y reproductivos. En el síndrome de ovario poliquístico, las intervenciones pueden incorporar modificación del estilo de vida, metformina, medicamentos basados en incretinas o cirugía metabólica, de acuerdo con el contexto clínico y los planes reproductivos.

Los medicamentos para el tratamiento de la obesidad no deben considerarse de forma rutinaria durante el embarazo ni cuando la mujer se encuentra intentando concebir, debido a la ausencia de evidencia suficiente de seguridad. La declaración EASO señala la necesidad de suspender los medicamentos antes de la concepción conforme a las fichas técnicas vigentes; en el documento se citan periodos aproximados de ocho semanas para semaglutida y cuatro semanas para tirzepatida. Estas indicaciones deben verificarse siempre con la autorización sanitaria y el etiquetado vigente de cada país.

En mujeres sometidas a cirugía bariátrica se recomienda anticoncepción altamente efectiva durante la fase de pérdida activa de peso y posponer el embarazo generalmente entre 12 y 18 meses. Durante la gestación deben priorizarse la suficiencia nutricional, la vigilancia obstétrica y metabólica, la detección temprana de diabetes gestacional, la prevención de preeclampsia y la evaluación del riesgo tromboembólico.

Sin embargo, la ruta femenina publicada por EASO termina esencialmente en el periodo reproductivo. No desarrolla de manera integral la transición menopáusica, la obesidad sarcopénica, el riesgo de osteoporosis, la funcionalidad en la mujer mayor ni la relación entre adiposidad, estrógenos y cánceres hormonodependientes. Esta ausencia constituye una oportunidad para ampliar el modelo.

## 5. Propuesta de la Línea Women

La **Línea Women** se plantea como una ruta clínica organizada por curso de vida, no como un programa estético ni exclusivamente reproductivo.

| Etapa | Riesgos prioritarios | Componentes de la atención |

| —————————- | —————————————————————————————— | ———————————————————————————————————- |

| Adolescencia y adultez joven | Estigma, trastornos alimentarios, irregularidad menstrual, síndrome de ovario poliquístico | Salud mental, ciclo menstrual, composición corporal, actividad física y prevención metabólica |

| Edad reproductiva | Infertilidad, anticoncepción, diabetes, hipertensión, medicamentos teratógenos | Plan reproductivo, tratamiento metabólico, nutrición, ejercicio y seguridad farmacológica |

| Preconcepción | Riesgo metabólico y obstétrico | Optimización del peso, glucosa, presión arterial, micronutrientes y suspensión planificada de medicamentos |

| Embarazo | Diabetes gestacional, preeclampsia, trombosis, ganancia gestacional excesiva | Vigilancia obstétrica y metabólica; no tratamiento activo para pérdida de peso |

| Posparto y lactancia | Retención de peso, depresión, privación de sueño, pérdida muscular | Recuperación funcional, salud mental, lactancia, anticoncepción y reinicio terapéutico seguro |

| Perimenopausia y menopausia | Adiposidad central, dislipidemia, resistencia a la insulina, pérdida muscular y ósea | Fuerza, proteína adecuada, sueño, evaluación cardiometabólica, salud ósea y valoración de terapia hormonal |

| Mujer mayor | Obesidad sarcopénica, fragilidad, caídas y dependencia | Preservación muscular, equilibrio, movilidad, suficiencia nutricional y calidad de vida |

La menopausia se asocia con cambios hormonales que favorecen la redistribución abdominal de la grasa y pueden incrementar el riesgo cardiometabólico, aun sin grandes cambios en el peso total. Documentos europeos recientes han señalado que las guías de menopausia todavía ofrecen una orientación insuficiente para integrar el tratamiento de la obesidad dentro de la atención menopáusica.

En mujeres mayores, el IMC puede ocultar pérdida muscular, fragilidad o malnutrición. Por ello, la evaluación debe incorporar composición corporal, fuerza, movilidad y capacidad para realizar actividades cotidianas. La prioridad terapéutica puede no ser alcanzar el menor peso posible, sino preservar independencia, masa muscular y calidad de vida.

## 6. Componentes operativos de la ruta

### Evaluación inicial

La consulta debe registrar:

1. Historia de peso y tratamientos previos.

2. Circunferencia de cintura y relación cintura-estatura.

3. Composición corporal cuando sea clínicamente útil.

4. Presión arterial y riesgo cardiovascular.

5. Metabolismo glucémico y lipídico.

6. Función hepática y riesgo de enfermedad hepática metabólica.

7. Calidad del sueño y riesgo de apnea.

8. Dolor, movilidad y capacidad funcional.

9. Ciclo menstrual, fertilidad, anticoncepción y embarazo deseado.

10. Síntomas de perimenopausia o menopausia.

11. Salud mental, estigma y conducta alimentaria.

12. Masa muscular, fuerza y riesgo de sarcopenia.

13. Determinantes sociales, económicos y familiares.

### Plan terapéutico

El plan debe combinar, según necesidad:

* Terapia nutricional personalizada.

* Entrenamiento de fuerza y capacidad cardiorrespiratoria.

* Reducción del tiempo sedentario.

* Intervenciones sobre sueño y estrés.

* Psicoterapia o tratamiento de trastornos de la conducta alimentaria.

* Farmacoterapia seleccionada por complicaciones.

* Cirugía metabólica o procedimientos endoscópicos.

* Manejo ginecológico, reproductivo o menopáusico coordinado.

* Prevención y tratamiento de sarcopenia y fragilidad.

### Seguimiento

El seguimiento no debe limitarse a registrar kilogramos. Deben medirse:

* Circunferencia de cintura.

* Composición corporal y masa muscular.

* Fuerza y capacidad funcional.

* Hemoglobina glucosilada y otros marcadores metabólicos.

* Presión arterial y riesgo cardiovascular.

* Función hepática.

* Síntomas de apnea y calidad del sueño.

* Dolor y movilidad.

* Regularidad menstrual y resultados reproductivos cuando corresponda.

* Salud mental y calidad de vida.

* Efectos adversos, persistencia terapéutica y accesibilidad económica.

## 7. Dimensión de salud pública

La obesidad femenina no puede resolverse exclusivamente en el consultorio. El riesgo está condicionado por desigualdades de ingreso, carga de cuidados, inseguridad alimentaria, exposición a violencia, horarios laborales, embarazo, privación de sueño, estigma y acceso desigual a servicios y medicamentos.

Una política de salud pública centrada en la mujer debería:

* Integrar la detección de obesidad y complicaciones en atención primaria, ginecología y servicios de salud sexual y reproductiva.

* Formar al personal sanitario en comunicación no estigmatizante y lenguaje centrado en la persona.

* Evitar que el peso corporal se convierta en una barrera para recibir anticoncepción, fertilidad, atención prenatal o tratamiento de la menopausia.

* Garantizar rutas de referencia hacia nutrición, medicina del ejercicio, psicología, endocrinología y cirugía metabólica.

* Incorporar cobertura farmacológica basada en riesgo clínico y costo-efectividad, no únicamente en el IMC.

* Crear programas posparto que combinen recuperación metabólica, salud mental, sueño y rehabilitación funcional.

* Incluir a la mujer de mediana edad en programas de prevención cardiovascular, salud ósea y conservación muscular.

* Medir inequidades por territorio, edad, nivel socioeconómico y acceso a tratamiento.

## 8. Indicadores propuestos

La efectividad de la Línea Women podría evaluarse mediante cinco grupos de indicadores:

### Cobertura

* Proporción de mujeres evaluadas con cintura e IMC.

* Proporción con estadificación de complicaciones.

* Acceso a atención multidisciplinaria.

### Resultados metabólicos

* Cambio de hemoglobina glucosilada.

* Control de presión arterial.

* Cambio de circunferencia de cintura.

* Remisión o mejoría de prediabetes y diabetes.

* Mejoría de enfermedad hepática metabólica.

### Salud femenina

* Regularidad menstrual.

* Ovulación y fertilidad.

* Incidencia de diabetes gestacional.

* Retención de peso posparto.

* Síntomas y riesgo metabólico durante la menopausia.

### Funcionalidad

* Fuerza muscular.

* Capacidad cardiorrespiratoria.

* Dolor articular.

* Movilidad e independencia.

### Equidad y experiencia de atención

* Tiempo de acceso al tratamiento.

* Abandono por costo.

* Experiencias de estigma.

* Calidad de vida.

* Satisfacción y participación en decisiones terapéuticas.

## Discusión

La actualización EASO 2026 representa un avance hacia la medicina de precisión porque vincula los medicamentos con resultados clínicos específicos. No obstante, trasladar el algoritmo directamente a la práctica sin considerar la etapa vital de la mujer puede generar decisiones incompletas.

La selección farmacológica en una mujer requiere evaluar simultáneamente el riesgo cardiometabólico, las complicaciones predominantes, la intención de embarazo, la anticoncepción, la lactancia, la composición corporal, la función muscular y la accesibilidad económica. Una intervención que produzca una reducción considerable de peso puede no ser clínicamente adecuada si compromete masa muscular, agrava una conducta alimentaria alterada o no contempla un embarazo próximo.

El modelo propuesto tampoco debe conducir a una medicalización automática. La farmacoterapia forma parte de una estrategia integral y prolongada. Las intervenciones ambientales, alimentarias, psicológicas, funcionales y sociales continúan siendo indispensables.

Asimismo, la alta efectividad de los nuevos medicamentos plantea desafíos de equidad. Cuando su acceso depende exclusivamente de la capacidad de pago, el avance terapéutico puede ampliar las desigualdades existentes. Por ello, las políticas de cobertura deben priorizar riesgo clínico, presencia de complicaciones, beneficio esperado y continuidad del tratamiento.

## Conclusión

El manejo clínico de la obesidad en la mujer debe superar el paradigma centrado exclusivamente en el peso y el IMC. La integración del marco diagnóstico EASO, el algoritmo farmacológico de 2026 y las recomendaciones sobre salud reproductiva permite construir una ruta más precisa, aunque todavía incompleta.

La **Línea Women** propone ampliar esta visión a todo el curso de vida femenino, desde la adolescencia hasta la vejez, incorporando salud metabólica, reproductiva, cardiovascular, musculoesquelética, psicológica y funcional.

El éxito no debe medirse únicamente por los kilogramos perdidos. Debe valorarse por la reducción de complicaciones, la conservación de músculo y movilidad, la mejoría de la calidad de vida, la seguridad reproductiva y la capacidad de la mujer para mantener su salud y autonomía a largo plazo.

## Referencias nucleares

1. Busetto L, et al. A new framework for the diagnosis, staging and management of obesity in adults. *Nature Medicine*. 2024;30:2395–2399.

2. McGowan BM, et al. Framework for the pharmacological treatment of obesity and its complications from the European Association for the Study of Obesity. *Nature Medicine*. 2025;31:3229–3232.

3. Ciudin A, et al. Framework for the pharmacological treatment of obesity and its complications from EASO: 2026 update. *Nature Medicine*. 2026;32:1962–1966.

4. Filippi-Arriaga F, et al. EASO Position Statement: Women with Obesity across the Reproductive Life—Fertility, Preconception, Pregnancy, Postpartum, and Breastfeeding. *Obesity Facts*. 2025;18:625–639.

5. World Health Organization. Obesity and overweight. Actualización 2025.

6. Pan American Health Organization. Regional burden of overweight and obesity in the Americas.

Dra. Kyo-Sai Young
Sobre la autora

Dra. Kyo-Sai Young

Médica especializada en Medicina del Ejercicio y Deporte, salud metabólica, diabetes y prevención de enfermedades no transmisibles. Integra atención clínica, educación médica, tecnología en salud y diseño de intervenciones comunitarias, con especial interés en salud de la mujer, funcionalidad y equidad en salud. Fundadora y directora médica de Medical Sport en Panamá.

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